Alex Castro Costa Rica and Heaven. Memorial Site.

Alex orando antes de entrar al agua

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La pregunta es: “Estoy orando antes de vivir mi vida?” Una de las razones por las cuales siempre pensé que mi hermano era uno de los más grandes líderes que he conocido es porque no importaba cuanta influencia hubiera, no importaba que tan popular era el orar, no importaba que tan cool sonaba el ser cristiano: Alex primero amaba a Jesús y después todo lo demás.

Esta foto es una de tantas escenas en donde Alex antes de hacer algo: primero oraba. Antes de comer, antes de surfear, antes de ir en carro, cada 25 minutos cuando sonaba el reloj, en las mañanas en su tiempo personal, antes de acostarse, con los muchachos, antes y después de los estudios bíblicos, antes y después de salir con una chamaca, después de salir de su casa, por doña Mauren y Prici, mil veces por sus discípulos y también con ellos, chorrocientas veces conmigo en el carro mientras manejabamos, en reuniones, en el cuarto de pool de mi casa, en su cuarto, en su tabla de surf, cuando no podía dormir, cuando tenía miedo, cuando las finanzas no andaban muy bien, cuando veía a alguien sufriendo, cuando sentía que alguien necesitaba oración, cuando veíamos un accidente en la carretera, cuando yo estaba enfermo, cuando me dolía el corazón, cuando nos graduamos de la universidad, cuando iba a viajar a los EEUU, cuando confesabamos nuestros pecados uno a otro, cuando muchachos conocían de Jesús, cuando estabamos en una montaña en Coronado en el medio de la noche en cuadraciclo con poca gasolina, antes de correr y mientras corriamos casi sin aliento y bueno, todas las otras veces que no estaba conmigo.

Una vida de oración, hasta parece exagerado. Exagerada era la bendición de estar junto a él. Alex era una bendición exagerada. Gracias Jesús por tantos momentos que me regalaste junto a mi hermano.

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