Alex Castro Costa Rica and Heaven. Memorial Site.

Nuestra última despedida…

May 31st, 2006 Alex

Viernes 19 de mayo del 2006 en Cartagena, España.

Nuestra última despedida…

Alex y yo nos despedimos tres veces en nuestra vida. Fue algo muy curioso pues cada una de estas despedidas sucedía en momentos muy diferentes, en los que vivíamos diferentes etapas de nuestra experiencia de vida.

Adiós al hermanito querido. Esa fue nuestra primera despedida. Alex tenía siete años y yo veintidós. Dejaba mi hogar, mi familia, a mis padres y dejaba a mi sobrino, que era para mí el hermano menor, a quien había visto crecer. Me iba de la casa y del país, creyendo que regresaría tres meses después sin saber que pasarían trece años. Recuerdo que al llegar a México, mi primera parada en ese largo viaje, le compré un uniforme del equipo de fútbol de Guadalajara, las Chivas, que se lo firmaron los jugadores en una visita que hicieron a Costa Rica poco después. Me daba una gran alegría que mi hermanito menor tuviera su uniforme de un equipo de fútbol extranjero. Quizás veía reflejadas en él mis alegrías de niño, cuando mi papá me regalaba para navidad el uniforme de la Liga. Muchos años después me contaría Alex su versión de aquella despedida nuestra. Tío, yo recuerdo cuando usted llegó muy de mañana a despedirse de mí, yo estaba en la cama y me dio un beso y me dijo que me quería mucho y que me cuidara… Me hizo muy feliz saber que Alex recordaba aquel día, pues yo nunca lo podría olvidar.

Adiós al amigo fiel. Después de muchos años, Alex vino a visitarme y a vivir conmigo un tiempo en Seattle. Curiosamente él tenía la misma edad aquella de cuando yo me fui de casa. Se había hecho un hombre y estaba dispuesto a conocer y a arriesgarlo todo. Yo, que ya tenía mis años en Estados Unidos, trabajaba en mi misión espiritual y veía en aquel jovenzuelo el mismo espíritu que me había hecho salir muchos años atrás, las mismas búsquedas e inquietudes. Ahora nuestras vidas eran muy diferentes, habíamos pasado muchos años lejos uno del otro, pero compartíamos un amor y un respeto grande por Dios, y por una persona muy especial para ambos: su madre, mi hermana. No convertimos en grandes amigos durante aquellos meses del verano del 99. Disfrutamos mucho de los amigos, del trabajo en Microsoft, el paraíso de los trabajos para Alex pues podía llegar a trabajar en shorts y en chancletas, del indoor soccer, de las chamacas americanas que lo volvían loco, como aquella que jugaba fútbol como nadie y que para Alex era su misión personal marcarla a presión… o como aquella otra, cristiana, que lo dejó plantado después de que se comprara camisa y pantalón para salir con ella. Pero lo más hermoso de aquella experiencia fue la confianza que depositó en mí para contarme de su vida, de sus inquietudes, de su niñez, de su búsqueda espiritual, de sus hondas amarguras y de sus grandes alegrías. Quizás sin saberlo, me hacía sentir como un padre y como un mentor. Recuerdo que cuando llegó la despedida, en el aeropuerto, lloramos como padre e hijo, sabiendo que aquel había sido un verano inolvidable.

Adiós tío. Para nosotros en España era ya el 1 de mayo, pues llevamos 8 horas delante que Costa Rica. Me fui a la cama tarde, a eso de las 2 a.m. Me acosté y Clelia, mi esposa, ya estaba dormida. Se había acostado cansada después de un domingo de largas esperas y de intensas esperanzas de mejores noticias. Me di vuelta hacia la ventana del cuarto y me quedé mirando por ella el cielo nocturno y pensando en Alex. Recordaba lo que vivimos juntos en EE.UU., muchas cosas pasaban por mi mente. Entonces empecé a sentir un aroma muy fuerte a flores. Lo primero que pensé fue que Clelia había puesto algún incienso. Lo busqué desde la cama en la mesita pero no vi nada. No era un aroma de incienso, era más bien de flores. Miré hacia todos lados, tratando de sentir alguna presencia sin resultado. Pensé entonces en él, y en que probablemente habría sentido mis pensamientos, que habría recordado conmigo aquellos días de verano. Me sentí entre alegre y triste, pues pensé en la despedida. Me estaba ya quedando dormido, habría pasado una media hora desde aquella sensación cuando sonó el celular. Contesté apuradamente pues presentía lo peor. Así fue. Era Fabi, mi hija, llorando, para decirme que Alex había fallecido. Cuando colgué le di las gracias, pues sabía que había venido a despedirse de mi, y le dije cuanto le amaba y lo importante que es para mi.

Cambie la vida de otros

May 29th, 2006 Alex

Pablo Barrantes está recolectando arroz para las familias más necesitadas. Imaginese que increible el agradecimiento que una persona puede sentir cuando no tiene que comer y de repente alguien le ofrece que comer.

Piense por un momento: ¿Cuantas veces usted tiene hambre y simplemente abre el refrigerador o compra algo?

Hay gente que no tiene que comer. Pero usted puede hacer una diferencia en la vida de estas personas. Si usted no quiere o no puede ayudar financieramente, haga una cosa:

Ore a Dios para que le de a usted suficiente dinero para ayudar a otros y le aseguro que Dios se lo va a dar.

Para más información de este proyecto contacte a Pablo Barrantes (506) 253 4664 / 253 4722

Que bueno es que alguien ore por uno cuando uno no lo sabe.

May 29th, 2006 Alex

“Mae tranquilo, para eso son los ensayos” me dijo Banderas cuando yo llevaba más de 20 minutos tarde al ensayo de mi boda. Resulta que yo no conocía muy bien el lugar y logicamente por estar hablando con Alex me di cuenta como 20 kilometros después.

Yo se que parece increíble perderse de tal forma, pero con Alex siempre terminabamos manejando por horas sin ni siquiera saber donde ibamos a parar.

Muchísimas veces fuimos a Jacó y muchísimas a Guanacaste, pero lo interesante es que no importaba tanto llegar sino más bien el camino.

Durante cualquiera de esas manejadas hablamos de millones de cosas, de chamacas (como les decía él), de la vida y de nuestros miedos.

Un día, como muchos, Alex me llamó. Me dijo lo que para nada me parecía extraño:

  • “Man, vamos a la playa, esta vez necesito llevar a alquien más, no importa verdad? Por supuesto que para mí no me importaba y era un fin de semana.

Recuerdo que Alex ya había hecho las reservaciones en Manuel Antonio en un hotelito de uno de sus amigos que conoció a través de Centro Cultural.

Además esta vez también Coky iba a ir con nosotros. Por supuesto esta vez, como todas las veces era una “chamaca” norteamericana, con chancletas y con todo lo demás.

Entonces iba yo manejando, Coky a mi lado y Alex en el asiento de atrás junto con la chamaca ( por motivos de privacidad voy a dejar el nombre a la imaginación de ustedes).

Coky y yo vacilabamos todo el camino de que se oian besos ir y venir… haha, la verdad solo se oía Alex hablando suavecillo.

Llegamos al hotel en Manuel Antonio y Alex cuando estaba enamorado se le agrandaban los ojos y se alegraba más que nunca.

Llego el momento de montarnos en el carro y lastimosamente entre las cosas que montamos en la cajuela iban las llaves del carro. Si. Nos quedamos a fuera del carro. Estaba lloviendo, había un calor infernal húmedo y bueno en Manuel Antonio.
Era un domingo, ya era tarde para devolvernos, y nosotros buscando un único tipo que actuaba en estos casos.

De nuevo Alex me decía: ” Man, tranquilo”.

Alex siempre tenía la misma actitud… estaba tan enamorado de Jesús, más que de cualquier mujer norteamericana o de las islas del Caribe.

Vieran como extraño el : “man, tranquilo”, Alex siempre hacía de mi vida un mejor lugar.

Después de llegar a San José, dejamos a todo el mundo como siempre, y nos parquebamos en frente de su casa a hablar y a orar… yo me imagino que la gente que pasaba por allí seguro pensaban que eramos de una secta rara: dos carajos con sus cabezas bajas orando dentro del carro.

Doña Mauren es testigo, durabamos horas a veces con el carro todavía encendido, orando y orando.

Me pregunto si alguna de esas “chamacas” norteamericanas se imaginaba que después de dejarlas en su casa nosotros orabamos por ellas, por sus familias y por supuesto por respuestas positivas para Banderas… hahaha

Que bueno es que alguien ore por uno cuando uno no lo sabe.

Algunas veces, se nos ocurría algo mientras estabamos orando dentro del carro, y nos ibamos otra vez a dar vueltas en el carro…

Alex Castro

May 19th, 2006 Alex



That they may see and know, and consider and understand together, That the hand of the Lord has done this, and the Holy One of Israel  has created it.
Isaiah 41:20

Fifteen minutes before the most enduring and colorful rays of light disappeared into the western skyline, the children of  the Lord gathered together in one large circle floating on their  surfboards and held fast by each other’s hands, deep over the  waters of Jaco. The people of the village united, with the same  heart and in singleness of mind; to honor and give praise for the  life of Alexander Castro Guevara, a true soldier of the Lord and a  servant of the Most High God. On the 30th day of April 2006, our  God promoted Alex to serve directly underneath him and alongside  his fellow servants the angels, and his soul rested with his  fathers. Unfortunately, those of us who are left suffered a great  loss at the fall of one of our strongest and most beloved soldiers,  and our eternal brother through Christ. Therefore on the holy Sabbath, the 6th day of May 2006, all those to whom Alex had  ministered to through his unfailing love showed up to pay him vows  of honor and respect, and to give him one last goodbye-kiss as a community. He was severely mourned.

Alex walked over the face of earth for twenty-nine years and did  what was right in the sight of the Lord; he was careful to obey his  command and to do according to what he had been entrusted â?” he  strayed neither to the right nor to the left, but instead dedicated  his life to completing the mission. This year the Lord welcomed him  home with a homecoming that a father has for his son, or that a  king prepares for a hero returning home from the battlefield. He  served his brothers diligently; with pureness of heart, abundance  of love and a generosity that is scarcely to be found anymore. He  was generous with his time, with his countless gifts and talents,  his wisdom and teachings, and above allâ?¦ with his love. The following scripture has been heavy on my mind, as it is the voice  of the Lord describing Alex and the joy he has found in him, for he  is proud to call him his own.

Behold! My servant whom I uphold, my elect one in whom my soul  delights! I have put my Spirit upon him; he will bring forth justice to the Gentiles. He will not cry out, nor raise his voice, nor cause his voice to be  heard in the street. A bruised reed he will not break, and smoking flax he will not quench;He will bring forth justice for truth.
Isaiah 42:1-3

The humility and grace with which Alex lived his life is something that is not of this world. He was a true scholar and a gentleman, a disciple as well as a teacher, a lover and a strong  fighter. He fought for the rights of his little ones, he fought for  them to have a place to learn, he fought for them to have a place  to skate, he made sure that there was always some sort of surf  tournament for the kids to look forward to, and he fought to show  them true love.

These things I have spoken to you, that my joy may remain in you, and that your joy may be full. This is my commandment; that you  love one another as I have loved you. Greater love has no one than this, than to lay down one’s life for his friends. These things I command you, that you love one another.
John 15:11-13,17

Brought down to the most basic of principles, I believe with the deepest conviction my of my heart, that this is the  message Alex Castro left behind for us. These words are his voice,  the voice of the Holy Spirit that so naturally flowed throughout  the miracle that was Alex’s life. He lived these words, and he  departed with them as his theme song, as the resounding chorus that  defined his life to those of us who were blessed enough to know  him. What I most loved about Alex’s teachings was the simplicity  of his messageâ?¦ he made sure to keep it clear and simple because  his greatest concern was that no one would be left behind.

I am now ashamed to admit that the pride of my heart once  criticized Alex for his simplistic approach to teaching, the casual  clarity of his loving stories and examples. I believed that  teaching the word of God was something to be feared, and that we  should use the most knowledge, theory, and scripture possible in  order to make our case known. Boy did Alex prove me wrong. He’s taught me that the love of God is something that you wear on your  face, something that is heard in your voice, and that is seen in  your actions. He taught me that the message of the Lord is simple,  and indeed it is something that even the youngest and least experienced can reveal to a â?~seasoned and educatedâ?T adult. It doesnâ?Tt take knowing the Bible inside and out, it is not about  having all the answers. It is simply about having complete humility  of heart, and about living with the love that can only come from  someone who has the peace of enjoying an intimate relationship with our Creator.

God is mighty, but does not despise men; He is mighty, and firm in his purpose. He does not take his eyes off the righteous; He enthrones them with kings and exalts them forever.
Job 36:5,7

I have been with you wherever you have gone, And I have cut off all your enemies from before you. Now I will  make your name great, like the names of the greatest men of the earth.
2 Samuel 7:9

Alexander Castro Guevara surely is a good name, a great nameâ?¦ a name like the greatest men of the earth. Now I understand  what Solomon the Wise was referring to when he stated, â?oA good  name is better than fine perfume, and the day of death better than  the day of birth.
(Ecclesiastes 7:1).

Upon receiving the news of Alex’s death due to severe head trauma, caused by an accident in which a car knocked him off his bicycle on Sunday night the 23rd of April, I was extremely resentful towards God. “Why”, I  thought, “Of all people, why take Alex; how can this be?” Alex was a founding member of Christian Surfers: Costa Rica. Three years ago he came into town with nothing more than a box-full of his belongings, a passion for Christ and the goodwill and faith to bring the Good News to a town that desperately needed it, as it has been described in a recent newspaper article as “The Next Sodom”.

He was fluently bilingual, a talented surfer and orator, and just an extremely cool and humble guy. He welcomed me into the group as I was, and always had a word of encouragement that brought true peace into my life. He was the glue that united teenage surfers with business professionals, drug addicts with clean and healthy people, Costa Rican locals, with English-speaking foreigners, the lost with the found. We all came for him. Deep down I believe that somewhere inside, we were all intuitively going to the Wednesday night Bible studies just to spend some time with Alex and enjoy the company of the Lord.

He spent seven days in deep sleep on a hospital bed, and at seven o’clock on Sunday (the last day of April) he was taken up before the presence of the Lord. Resentment. Hurt. Crying. Confusion. Anger. Fear. More resentment. Mourning. Confidently I  believe to be summing up just some of the most powerful emotions that we have been grappling with as a community, and most certainly on a personal level, due to the transpiring events. Our only consolation comes from knowing where Alex dwells at this moment, and the fact that not a single leaf shakes on a tree apart from the will of God. The purpose behind this tragic event will be unfolding for years to come, the ultimate will of the Lord will be fulfilled, and we can rest assured that Alex Castro’s life and death will have never been in vain. He was pure, honest: a person of the highest integrity and transparency in his living. God had prepared  him well for what was about to happen to him, because in the last  few weeks of his life, Alex Castro was running around and serving every one of us, in any way he could.

On Thursday night during Easter week, I saw Alex and Coky (his best friend and fellow missionary) exalted with a 10 minute primetime news special highlighting the Christian Surfers Organization and the amazing work these guys had accomplished during such a short period of time in Jaco. The week before that I had the pleasure of sitting before Alex with a bunch of our  disciples as him, Coky and Rebecca read the sacred words of the Bible to us and in front of the National Surf Circuit contest booth, an event that Alex had been asked to host and narrate. This only gives you a slight peak into the type of person he was, and  just how beloved he had become in the last short years of his precious life. The very last time that I had the honor of serving  alongside him as his English interpreter, he took the time to sit me down
after the study and say his goodbye. He didn’t say it directly, but the mood and tone of our conversation confirmed it. I remember thinking, “Wait a minute Alex, why does it feel like you are bidding farewell”? All I can say is that somehow, he knew.

Promptly at four o’clock on Saturday we held a small and intimate memorial service for our brother and pastor on the very property that he had worked so hard to build. The Lord showed  compassion on us and provided a dark and gloomy afternoon full of  heavy clouds and rain showers. And the people showed up. The place  was packed! Our little palapa-style meeting place had an overflow going all the way back past the driveway and practically out into  the street. With a mixed spirit of praise and weeping, our small community endured the weather and gladly attended his farewell ceremony, packed in like a bunch of wet sardines (just the way Alex would have liked it).

A police unit slowly led the way as an assembly of about two hundred souls walked somberly behind it on course to the beach. This is the place where his ashes belong, on the shores of  Jaco. For long before his ashes were spilled, he had poured out the whole of his heart and soul all over the people of this beautiful town. All who had taken their surfboards with them laid them down  on the beach in the form of a giant cross, extending about fifty feet in one direction and about eighty in the other. It was now late evening, and the sky was of a pinkish-blue hue, with the storm clouds now dry yet looming in the background. His mother and Coky held his ashes at the center as our large community of surfers and non-surfers, both great and small, held hands and blessed the Lord for Alex, and because we had gathered in his name. It was an impressive sight for all who were present, for we had formed a giant circle all for the glory of the Lord.

Mrs. Guevara then proceeded to distribute his ashes in small plastic baggies to those of his closest friends, and in a loud and pleasant battle cry we all ran in for our surfboards, took hold of our bag and paddled out into the dark and intimidating lineup. It was a day of great swell, yet at the prayer of one of his sons the Almighty stilled the waters, and the ferocious waves of the sea were calmed in order to make way for his people. By this  time we were more silhouettes than surfers, warm bodies instead of people, and brothers instead of friends.

We held hands and worshiped the Lord for Alex, and gave glorious praise; for the will of the Lord had been accomplished. In a single motion we tossed his ashes into the middle and the remains of our beloved became one with the ocean indeed, one within all of us. In one of my most memorable teachings from Alex he had us all read, sing aloud and worship together to the sound of a guitar, as in unison we repeated  over and over:

Psalm 100

A Psalm. For giving thanks.

Shout for joy to the Lord, all the earth. Worship the Lord with gladness; Come before him with joyful songs. Know that the Lord is God. It is he who made us, And we are his; we are his people, the sheep of his pasture. Enter  his gates with thanksgiving and his courts with praise; give thanks  to him and praise his name. For the Lord is good and his love endures forever; his faithfulness
continues through all generations.

Luis Fernando Herrera
Christian Surfers / ALO Foundation
Jaco Centro, Costa Rica.
506-826-0589
www.SupportJacoYouth.com

May 18th, 2006 Alex

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“Dejad que los niños vengan a mi” Jesus de Nazareth.

Estas son fotos de Alex con algunos de los jóvenes y niños en Jacó.

El Mejor Amigo de Todos

May 18th, 2006 Ale

 

Haber conocido a Alito, es una de las bendiciones mas grandes que Dios me
ha podido dar.
Recuerdo que la primer ves que lo vi fue cuando entro en el lugar donde yo
trabajaba y se vino directamente hacia mi y sin preguntarme ninguna otra
cosa, solo me dio la mano y me dijo hola!! cada Miercoles tenemos
reuniones a las 7 pm en el campamento de Surfeadores Cristianos y eres
bienvenida cuando quieras, me gustaria que fueras… Me sorprendio tanto porque el ni siquiera sabia que yo era cristiana, y como yo no hiba a las reuniones… cada ves
que me veia en la calle o donde fuera, me hacia la misma invitacion.

Cuando decidi llegar a las reuniones el no estaba, estaba en los E.U, tiempo
despues llego y fue quien me impulso a asistir a las reuniones de mujeres,
a contribuir con el club de ni/os y el que siempre me daba todo su apoyo…
el siempre tenia tiempo para todos… no importa cuan laraga fuera la fila
de personas que solicitaban hablar con el, el los atendia a todos y no los
atendia por encima, el, en realidad profundisaba en la combersacion, su
atencion era tan personalizada y su cari/o por los demas era tan de calidad
que cuando el decidio dejarnos se podia escuchar como cada una de las
personas que le rodeabamos decian ” Es que murio mi mejor amigo” Alex era
el mejor amigo de todos… para mi desde el primer dia en que le conoci Fue
como mi angel… quien me ayudo a volver a los brazos de mi Dios y quien me
impulso a seguir adelante, antes de irse, me dejo la compa/ia del Espiritu
Santo y ahora es uno de los motivos para seguir luchando junto con mis
hermanos en Surfeadores Cristianos.

En realidad no decir que Alex se combirtio en nuestro mejor amigo despues
de conocerle es vastante dificil.  

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Más fotos II

May 14th, 2006 Alex

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ChristianSurfers.com

May 14th, 2006 Alex

 

Alex Castro

2006 National MissionsThousands
of people globally mourn the loss, but celebrate the life of Alex
Castro. Alex was one of the founding members of Christian Surfers Jaco,
Costa Rica. On Sunday April 23, Alex was involved in serious accident
from which he did not recover. His love for God and others has
permanently touched the lives of people in his community and beyond.

"…the GIFT OF GOD is ETERNAL LIFE in

CHRIST JESUS OUR LORD." (Romans 6:23)

From 0 to 1785

May 13th, 2006 Alex

LONGBOARD MEN CATEGORYJuan Diego Evangelista: 3515 pointsRonald Reyes: 3000 pointsLouis Maresca: 2645 pointsHannah Rico: 2505 pointsJerry Hirsch: 2465 pointsAndres Marin: 2348 pointsWilliam Aguero: 2214 pointsRex Barnes: 2095 pointsFleury Emilsen: 2020 pointsAlex Castro: 1785 points

Alex no sabía surfear, sin embargo le apasionaba el aprender y la verdad a mi no me molestaba ir a la playa cada vez que queríamos. Ver a Alex internarse en el mar donde las olas algunas veces eran intimidantes me daba miedo a mi que estaba en orilla. Sin embargo Alex estaba determinado a aprender a surfear. Muchas veces fuimos a Playa Hermosa y a Jacó a tratar poquito a poco.

Alex decidió unir su nueva pasión con su ministerio y se unió a Christian Surfers. Yo sabía que Alex estaba dandole duro al surf, pero recuerdo que un día fui a verlo surfear y a tomar, bueno, a tratar de tomar fotos, y realmente Alex le había dado duro al Longboard.

Lo interesante es que casi nunca hablamos de cuanto había mejorado en surf, casi siempre hablabamos de como iba su ministerio, como estaban sus muchachos y de lo difícil que era Jacó para trabajar.

Alex estaba siempre impresionado con la cantidad de drogas y prostitución que hay en ese lugar. El trabajo que Coky y Daniel y los otros tienen por delante es un trabajo duro y espero que el esfuerzo de ellos logre continuar con el deseo de Alex de que Jacó adore a Jesús.

No se cuantos puntos significan 1785 en el circuito nacional de surf… lo que si se es que cada uno de esos puntos se ganaron con esfuerzo, con práctica, con levantarse temprano, con revisar técnica, con comprar revistas, con cuidar la tabla de raspones, con sudar, con reír, con tratar y con tratar y con tratar.

El ejemplo más grande de la vida de Alex es su esfuerzo. ¿Cuántos puntos de esfuerzo llevás vos?

Alex Profile para Christian Surfers US

May 13th, 2006 Alex

Alexander Castro es uno de nuestros líderes costarricenses. Ha trabajado durante 9 años en ministerio, primero con Young Life International Foundation, y ahora para Christian Surfers Costa Rica. CSCR. Además tuvo la experiencia de ser parte de Navigators en los Estados Unidos.Alex tiene un grado académico en Traducción Inglés-Español y en Educación. Él pone su don de interprete de lenguajes al servicio del Dios, además de su experiencia en discipulado y entrenamiento de líderes. Longboarder de corazón, él admira a quienes dedican el regalo del surfing para mostrar a un cristiano lleno de vida y en especial a quienes no temen hablar de Jesús sin importar el tamaño de su tabla o su habilidad para el surfing. Alex es también misionero de la iglesia, Escazú Christian Fellowship en San José Costa Rica. Su trabajo actual es el de asistir la oficina nacional de Surfeadores Cristianos en labores de desarrollo de la visión ministerial. Amante de la música de Third Day y buenas olas ‘derechas’, Alex disfruta siempre de hacer longboarding con gente de diferentes partes del mundo.‘Para Dios no hay nada imposible’ Lucas 1:37 Alexander Castro is one of our Costa Rican leaders. He has been in ministry for nine years, first with Young Life International and now for Christian Surfers Costa Rica. CSCR. He also had the opportunity to be part of Navigators in the United States. Alex holds a degree in English-Spanish Translation and Education. He hands his gifts of language interpretation discipleship and leadership training to GOD. As a soul longboarder, he admires those who use surfing to talk about life in abundance, and most importantly he admires those who are not afraid of sharing the message of Jesus no matter their board’s size or their ability to surf. Alex is also a missionary for his church in San Jose, Escazu Christian Fellowship. His current work includes assisting the national office in vision casting. He is crazy about the music of Third Day, good ‘rights’ and longboarding with people from every corner of the world.

Costa Rica – Team