Alex Castro Costa Rica and Heaven. Memorial Site.

drip cofi, plis…

Hay algunos para quienes las cosas, entre más complicadas, son más eficientes; entre más grandes, son más apetitosas; entre más deslumbrantes, son más valiosas. Hay quienes piensan que a mayor cantidad es mejor.

Esto me recordó cuando llevé a Alex por primera vez a Starbucks café en Seattle. Estábamos nada menos que en la capital mundial de las cafeterías, y las opciones así lo reflejaban. Llegamos al mostrador y el “barista” le preguntó qué quería.

Coffee- respondió Alex estrenando su inglés tico.

Do you want coffee of the day, latte, Americano, mocha, cappuccino, caramel macchiato, espresso, espresso macchiato, espresso con panna? Do you want single shot, double shot? What kind of milk, regular milk, low-fat, soy milk? respondió el empleado haciendo alarde de un impresionante manejo de lenguaje cafetero de Seattle, sin sospechar siquiera que quienes tenía al frente eran dos expertos que desde niños habían crecido entre el aroma del chorreador y la broza del café.

Entonces Alex me miró con cara de asombro y me preguntó en silencio utilizando el lenguaje curvilíneo del arqueo de las cejas: Tío, ¿qué dice este? Si yo solo quiero un café…

¡Ah!!! Momento extraordinario cuando nuestro acervo cultural se vio enriquecido enormemente por aquella extraordinaria definición. Aprendimos a decir “drip coffee”. A ver papito, repit after mi, drip cofi. Quien iba a decir que lo que mi tata se tomaba mañana, tarde y noche de aquel chorreador amarillento era un drip cofi.

Y desde entonces pasó a formar parte de nuestra locución diaria, y hasta llegó a pertenecer a nuestra jerga tiquicial, junto a aquellas memorables como acuantá, me voy a apear, tráeme ese chunche, acharita, qué es el traido, ábrase. Ahora podíamos decir con todo conocimiento de causa, mae, no quiere ir por un drip cofi.

Si. Con el tiempo aprendimos en aquella ciudad extraña, fría y oscura, el valor de las cosas, de las palabras y del verdadero inglés. Y muy dentro, muy en el fondo, aprendimos también que nos hacía falta tiquicia… mucha falta.

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